Los linfáticos se originan en el tejido conjuntivo formando unos capilares linfáticos acabados en fondo de saco; a este nivel forman una tupida red y su tamaño es algo mayor que el de los capilares arteriales y venosos. De esta red surgen los troncos colectores o vasos linfáticos: cuando no tienen válvulas son cilíndricos ( son más frecuente subdérmicos) y si están valvulados son como filamentos (con mayor frecuencia son subaponeuróticos ).
En todo caso suelen ir adheridos a la pared de las venas adyacentes. La dirección de la linfa en el interior de los vasos linfáticos en condiciones está regulada por las válvulas y en condiciones normales va en dirección centrípeta.
En su recorrido los vasos linfáticos pueden desembocar en ganglios, que van agrupando los distintos grupos linfáticos en nuevos colectores mayores hasta desembocar en dos grandes conductos: la gran vena linfática y el conducto torácico, que ambos drenan en las grandes venas subclavias.
Es importante señalar que los vasos linfáticos tienen una capa muscular contráctil capaz de propulsar la linfa y unas válvulas que impiden que esta linfa pueda retroceder en condiciones fisiológicas.





Nuestro canal de vídeos divulgativos en Youtube
Galería de imágenes en nuestro canal de Flickr
Galería de presentaciones en nuestro canal de Issuu
Estate al día de las nuevas noticias con el canal de RSS