El inicio de la lesión tiene lugar a causa de un traumatismo ya sea intrínseco (debido a alteraciones osteoarticulares del pie o a la limitación de la movilidad articular) o extrínseco (de tipo físico, químico o térmico). Dicho traumatismo puede no ser percibido por el paciente, por ejemplo la rozadura de un zapato, y como consecuencia retrasar la aplicación del tratamiento.
El tipo de úlcera que se va a desarrollar depende del factor causante que predomine:
- Úlcera neuropática: se localiza en zonas de presión o roce como las prominencias óseas en la planta del pie, pulpejos de los dedos, talón, área dorsal articulaciones interfalángicas. Son ovaladas o redondeadas, de bordes hiperqueratósicos y lecho generalmente granulado, salvo si presenta esfacelos. Normalmente es una lesión indolora, excepto si se ha complicado con infección.
- Úlcera isquémica: son lesiones con lecho esfacelado o necrótico, dolorosas y la piel perilesional es normal. Si se desbridan no aparece sangrado o está muy disminuido. Se localizan en la punta de los dedos, talón y laterales del primer y quinto metatarsiano.
- Las más frecuente son las úlceras neuro-isquémicas, son lesiones mixtas con signos y síntomas vasculares y neuropáticos





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