Se trata de un trastorno vasculítico asociado a la exposición al frío; se han descrito formas agudas. A bajas temperaturas se desarrollan lesiones elevadas eritematosas en la parte baja de las piernas y en los pies. Éstas cursan con prurito y sensación urente y pueden evolucionar a ampollas y úlceras.

El estudio anatomopatológico muestra una vasculitis caracterizada por proliferación de la íntima e infiltración perivascular constituida por mononucleares y polimorfonucleares. En el tejido subcutáneo puede haber células gigantes. 

Los pacientes deben evitar la exposición al frío y las úlceras se deben mantener limpias y protegidas con apósitos estériles. En algunos pacientes pueden ser útiles los fármacos simpaticolíticos.

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